Del diagnóstico inicial a un plan de acción claro.
Un método probado en cuatro fases secuenciales que combina el rigor de Lean Six Sigma con el criterio de dirección general para transformar retos logísticos en soluciones viables.
Comprender el contexto, los objetivos y la operación
El éxito de cualquier proyecto de consultoría inicia con una inmersión cuidadosa en los objetivos estratégicos de la empresa. En esta fase entrevistamos a los tomadores de decisiones clave (Dirección General, Operaciones, Finanzas, Comercial) para identificar las tensiones principales, los requerimientos de servicio del cliente final y las restricciones presupuestarias o técnicas existentes.
Analizar datos reales, flujos físicos y puntos de fricción
Sustituimos las suposiciones por evidencia cuantitativa y cualitativa. Levantamos el mapa de valor (Value Stream Mapping), analizamos series históricas de costos de flete, rotación de inventarios, tiempos de ciclo de surtido y niveles de servicio entregado a tiempo (OTIF). Contrastamos la información registrada en sistemas con la realidad cotidiana observada en el almacén o en la ruta.
Priorizar oportunidades según impacto y viabilidad técnica
No todas las mejoras deben ejecutarse al mismo tiempo. Construimos una matriz de priorización que balancea el beneficio operacional y financiero frente al esfuerzo, inversión requerida y tiempo de maduración. Clasificamos las acciones en victorias rápidas (quick wins de impacto inmediato) y proyectos estructurales a mediano plazo, estableciendo un cronograma realista de implementación.
Acompañar la transición y medir el desempeño
Conforme al alcance convenido en la propuesta de servicio, brindamos soporte y orientación a los líderes internos durante el despliegue del plan de acción. Facilitamos la instauración de rutinas de seguimiento, revisión de los nuevos indicadores clave (KPIs) y resolución de dudas operativas para asegurar que los cambios se arraiguen en la cultura de trabajo de la empresa.